La Policía Nacional desarticula una organización criminal con base en León

La organización explotaba a sus víctimas valiéndose de su situación de necesidad, y estaba asentaba en León y en las provincias limítrofes de Palencia, Valladolid y Zamora.

El líder de la organización gestionaba el traslado de inmigrantes irregulares en patera, mayores y menores de edad, desde playas de Marruecos hasta Algeciras y Cádiz. En estas ubicaciones, otros miembros de la organización los iban a buscar y viajaban hacia otras provincias por carretera, en coche o en autobús, y ofertaban “paquetes” de traslado con entrada en España desde su país de origen.

Una vez en España se tramitaba la situación administrativa de los inmigrantes, de origen marroquí, de forma ilegal.

El jefe de la organización disponía el traslado hasta la provincia de León, donde tenía una red de pisos en las localidades de Mansilla de las Mulas, Valdepolo, Campo de Villavidel y pueblos aledaños, en los que alojaba a las víctimas.

A cada víctima de explotación se le exigían cantidades que iban de 3.000 a 10.000 euros por trámites consistentes en obtener los requisitos necesarios a fin de regularizar su situación administrativa en España. El cabecilla de la organización criminal intervenía directamente a fin de que los inmigrantes tuvieran los documentos de solicitud de autorización de residencia por arraigo social. Mientras, vivían hacinados en pisos que carecían de las mínimas condiciones de habitabilidad, tales como agua y calefacción.

Las víctimas a menudo comenzaban a trabajar antes de concederles la autorización de residencia en explotaciones ganaderas. Recibían un sueldo bajo y en ocasiones trabajaban a cambio de comida o incluso sin
remuneración durante largas jornadas, habitualmente sin descanso ningún día de la semana y sin derechos. No se daba de alta a las víctimas en la Seguridad Social, dado que trabajaban sin autorización, y eran instruidas acerca de cómo y dónde esconderse en caso de una inspección laboral. Si no seguían estas órdenes para evitar ser vistos, eran agredidos físicamente siendo lesionados con sopletes en el rostro o con cuchillos en la espalda.