«No, el problema no son los bares, son los clientes». Carta de un lector.

No, el problema no son los bares, son los clientes.

Como decía Ortega y Gasset «Yo soy yo y mis circunstancias», y más allá, parece que, o no queremos ver, o no podemos ver, me inclino bastante más por lo primero que por lo segundo, viendo que esta misma tarde, he decidido dar un garbeo por el centro del pueblo, he visto terrazas llenas, gente aprovechando los pocos rayos de sol en estos meses de frío y lluvia, pero lo que más me ha llamado la atención, es que la gran mayoría, se sientan, y entran en una zona de “confort”, donde el “bicho” no existe, posan sus mascarillas encima de la mesa, o directamente se las guardan en el bolso, y solo hay que ver la cara de la camarera que sale para atender la mesa, era todo un poema.

He parado en un bar, a tomar un café con leche, sin conocer al camarero que me atiende, y le pregunto, ¿no estáis cansados de que la gente no cumpla las normas? A lo que me ha contestado, “estamos hartos, si encima, les dices algo, se enfadan y no vuelven, alguno entra incluso sin mascarilla directamente por la puerta, se lo dices una vez, dos, pero ya no podemos más, incluso se ofenden si les llamas la atención, es una falta de respeto a toda esa gente que trabaja contra esta pandemia y a los trabajadores, ya que yo tengo que llevar ocho horas seguidas esta mascarilla y ellos no son capaces de quitarla y ponerla para beber o comer

Los trabajadores de la hostelería, no son policías, bastante tienen con aguantar el chaparrón que les está cayendo encima, para que encima los clientes que se creen dueños y señores del establecimiento por tomar un triste vino, pongan la salud de ese trabajador en riesgo.

Eduardo García Moral